Volver a dormir del tirón: cómo colocar tu brazo para que la noche no sea un suplicio

Tener en cuenta esto te ayudará a volver a dormir del tirón.
Imagen de Jaime Pessini

Jaime Pessini

Fisioterapeuta y Educador Físico

Si has pasado por una cirugía de mama, es muy probable que el momento de meterte en la cama se haya convertido en un problema. Te tumbas, intentas relajarte, pero el hombro te tira, la axila te pincha y tienes un miedo constante a girarte dormida y hacerte daño.

La falta de sueño no solo te deja agotada al día siguiente; también hace que tu sistema nervioso esté más irritable y que percibas el dolor con mucha más intensidad. Como fisioterapeuta, te aseguro que encontrar la postura correcta es tu primera victoria para empezar a sanar.

¿Por qué duele tanto el hombro al tumbarse?

Cuando estás de pie, la gravedad tira de tu brazo hacia abajo. Pero cuando te tumbas boca arriba, la gravedad empuja tu hombro hacia atrás, hundiéndolo en el colchón.

Ese simple cambio de gravedad hace que toda la musculatura del pecho (que está tensa y acortada por la cirugía) se estire de golpe. Además, si te han quitado ganglios, esa postura estira los nervios de la axila, provocando esos temidos pinchazos o sensación de quemazón. Tu cuerpo, para protegerse, tensa el cuello y la espalda, y terminas despertándote más rígida que al acostarte.

El truco del «abrazo protector»: tu cojín es tu mejor amigo.

(H2)

Durante las primeras semanas o meses, la regla de oro es evitar que el codo caiga por detrás de la línea de tu cuerpo. Para ello, la estrategia más sencilla y eficaz es el uso de cojines:

  1. Si duermes boca arriba: Coloca una almohada fina o un cojín debajo de todo el brazo operado (desde el codo hasta la mano). Esto eleva ligeramente el hombro y quita la tensión inmediata del pecho y la axila.
  2. Si duermes de lado (sobre el lado sano): Abraza un cojín grande y mullido contra tu pecho, apoyando el brazo operado encima de él. Esto evita que el brazo «cuelgue» hacia adelante y arrastre el hombro, protegiendo la cicatriz.
  3. Dormir sobre el lado operado: Evítalo durante las primeras fases de la recuperación para no comprimir los tejidos ni dificultar el drenaje linfático, a menos que tu médico te haya dado luz verde y no sientas ninguna molestia.

El cojín es un parche, el movimiento es la solución.

Aprender a colocar los cojines te salvará las noches ahora mismo, pero el objetivo final no es que duermas rodeada de almohadas para siempre. El objetivo es que tus tejidos recuperen la elasticidad suficiente para que puedas dormir en la postura que te dé la gana.

Y eso solo se consigue de una forma: con ejercicio pautado. En nuestra propuesta online trabajamos para devolverle a tu tórax y a tu hombro su movilidad natural. Cuando la fascia cede y el músculo se relaja gracias al ejercicio, la tirantez nocturna desaparece sola.

[¿Quieres dejar de pelearte con las almohadas? Empieza nuestro programa y recupera la movilidad de tu hombro]