La vuelta a la oficina: por qué te duele el brazo al usar el ratón

Reincorporarse a la vida laboral tras una mastectomía o tumorectomía es un gran paso hacia la normalidad. Sin embargo, a veces se hace muy incómodo
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Manu Martín

Educador Físico. Especialista en Cáncer de Mama

«Tenía muchísimas ganas de volver a trabajar, pero a las dos horas de estar frente al ordenador, el brazo operado me pesa una tonelada y el hombro me arde. Especialmente por culpa del ratón».

Reincorporarse a la vida laboral tras una mastectomía o tumorectomía es un gran paso hacia la normalidad. Sin embargo, el trabajo de oficina (o el teletrabajo) esconde un desafío biomecánico tremendo para un cuerpo que aún se está recuperando: la postura mantenida y los micro-movimientos repetitivos.

Si tu lado operado coincide con el brazo con el que manejas el ratón, es muy probable que estés experimentando lo que llamamos fatiga postural. Y no, no es que estés haciendo nada mal, es que tu cuerpo ha cambiado.

El «síndrome del ratón» después de la cirugía.

Usar el ratón del ordenador parece un esfuerzo nulo, pero anatómicamente exige que mantengas activado el brazo y pierdes el control de tu postura. Te centrás en la tarea.

Esta postura mantenida durante horas, provoca que los músculos de tu hombro, cuello y pecho (trapecio y deltoides son los más conocidos) deben estar en constante contracción de baja intensidad y además no de forma coordinada ni ajustada. Si esos tejidos han sido intervenidos, radiados o llevan meses inactivos, esa tensión constante los agota rápidamente. El resultado es una sensación de pesadez, ardor, calambres o dolor sordo que irradia desde el cuello hasta la mano.

La trampa de la pantalla: el pecho hundido.

A esto se suma el problema de la concentración. Cuando estamos absortas en la pantalla, tendemos a adelantar la cabeza, encorvar los hombros y «hundir» el pecho.

Como ya hemos visto, esta postura acorta y tensa aún más la musculatura pectoral. Si a la tirantez de tu cicatriz le sumas ocho horas de postura encorvada, el bloqueo articular está garantizado al final de la jornada.

Claves para gestionarlo mejor.

No tienes que resignarte a trabajar con dolor. Pequeños ajustes en tu puesto de trabajo pueden marcar una diferencia gigante:

  1. Apoyo total del antebrazo: El peso de tu brazo no debe colgar del hombro. Asegúrate de que tu antebrazo descansa completamente sobre la mesa o sobre unos reposabrazos bien ajustados.
  2. Acércate el ratón y el teclado: Evita tener que estirar el brazo para teclear o hacer clic. Mantén los codos flexionados cerca de los 90 grados y pegados a tus costillas.
  1. Pausas activas (la regla del 20-20): Cada 20-30 minutos, separa las manos del teclado, lleva los hombros hacia atrás y hacia abajo, y abre el pecho suavemente. Tu fascia necesita movimiento para no quedarse adherida. Ideal si te levantas y añades algo más (entrena con nosotros y te ayudamos con eso)

Preparar el cuerpo para la vida diaria es tan importante como prepararlo para el deporte. Necesitas fuerza y resistencia postural.