Volver a casa tras la cirugía: qué puedes mover en las primeras 48 horas

¿Acabas de operarte de cáncer de mama? Te explicamos qué movimientos son seguros y útiles durante las primeras 48 horas en casa para cuidar tus puntos y empezar a recuperarte sin miedo.
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Jaime Pessini

Fisioterapeuta y Educador Físico

Acabas de pasar por quirófano y ya estás en casa. Es normal sentir el pecho apretado, tirantez en la axila y un miedo atroz a mover el brazo «por si se abren los puntos» o «por si me cargo algo». Es la pregunta número uno que recibo como fisioterapeuta: «Jaime, ¿qué puedo hacer?«.

Estas primeras 48 horas son clave. Tu cuerpo necesita descansar para cicatrizar, pero el reposo total no es la solución. Lo que necesitas es movimiento inteligente, suave y dirigido para activar la circulación y evitar que el brazo se quede rígido como un palo. Aquí tienes una guía sencilla y segura para estos primeros días.

Lo que NO debes hacer (con paciencia).

Tu cuerpo está usando toda su energía en reparar los tejidos. No se la robes haciendo esfuerzos innecesarios. Durante estas primeras 48 horas, por favor:

  1. No levantes peso: Ni una botella de agua grande, ni la bolsa de la compra, ni a tu mascota. Nada.
  2. No subas el brazo: Evita levantar la mano por encima del nivel del hombro del lado operado. Imagina que tienes una barrera invisible a la altura de tu barbilla.
  3. Evita gestos bruscos: Nada de movimientos rápidos o hacia atrás (como intentar rascarte la espalda).

Tu única misión ahora es cuidarte y dejar que la herida cierre bien.

Los movimientos útiles que SÍ están permitidos.

Mover los «extremos» del brazo (mano, muñeca y codo) es fundamental por dos razones: activa el retorno venoso y linfático (para reducir la hinchazón) y evita que las articulaciones se vuelvan rígidas.

Prueba a hacer esto con suavidad, varias veces al día, siempre sin dolor:

  1. Bombeos con la mano: Abre y cierra la mano lentamente. Como si apretaras una pelota de espuma invisible. Haz 10-15 repeticiones cada vez que descanses.
  2. Círculos con la muñeca: Gira las muñecas suavemente hacia un lado y hacia el otro. Es un gesto pequeño pero muy efectivo.
  3. Doblar el codo: Con el brazo pegado al cuerpo (o apoyado en un cojín), dobla y estira el codo despacio. Esto «engrasa» la articulación sin forzar la zona del pecho ni los puntos de sutura.

La importancia de respirar bien y cuidar tu postura.

El dolor y el miedo nos hacen ir encogidas, con el hombro pegado a la oreja y el brazo rígido contra el pecho. Esta «postura de protección» a la larga provoca más dolor de cuello y rigidez en el hombro.

Intenta corregirlo de forma consciente:

  1. Respira profundo: Toma aire por la nariz dejando que las costillas se muevan un poco (sin forzar el pecho) y suéltalo por la boca despacio. Esto relaja la musculatura pectoral.
  2. Check de hombros: Varias veces al día, respira hondo y, al soltar el aire, relaja conscientemente los hombros hacia abajo, lejos de las orejas.

Tú tienes el control.

Estas primeras 48 horas son de adaptación. No tengas prisa, pero no te quedes quieta. Escucha a tu cuerpo: si alguno de estos movimientos útiles molesta mucho, para. Es mejor hacer poco y suave muchas veces, que mucho y brusco una sola vez.

En nuestra valoración personal conmigo, Jaime, repasamos exactamente cómo estás haciendo estos ejercicios para que sientas que tienes el control y la seguridad desde el primer minuto en casa.

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